Está dentro de mí
aunque nunca lo percibiste.
Allí acudo en días tristes como hoy...
Es un lugar al que voy cuando siento que estoy muriendo sin tu presencia.
Cuando me asaltan torbellinos de nostalgias, de ausencias...
Lo ideé para sentir que de verdad alguna vez me quisiste.
Es el refugio donde ahogo mis penas y
donde naufrago entre sollozos.
Un oscuro y helado espacio del que aunque de ti quiera escapar no puedo.
Porque siempre me acuerdo que existe dentro de mí un lugar donde te tuve,... donde aún te tengo y, en donde a pesar del tiempo que transcurra, siempre te tendré.




22 comentarios:
Siempre es bueno reservar esos paraguas para los diluvios internos...
Besos.
Por cierto, en aquel recóndito lugar, del que todos tenemos nuestra llave, ¿guardas vivos recuerdos o deseables idealizaciones?
Pura curiosidad.
Besos.
¿Te puedo contestar después de la publicidad?
Es que llueve, llueve mucho en mis ojos y en mi bolso malva no llevo pañuelos..
Un abrazo, Onm
Es bueno tener un rincon para ahogar nuestras penas y acariciar la nostalgia, aunque creo que no conviene quedarse demasiado tiempo en él, una vez encuentres tu pañuelo, sal de nuevo a la superficie y veras como las lágrimas habrán despejado el horizonte. Un beso, buenas noches.
Fabia.
"Lo ideé para sentir que de verdad me quisiste"
Precioso reducto el tuyo
Me voy triste, mar. Aunque estoy seguro que saldrás renovada
Un afectuoso saludo
Todos guardamos un lugar donde posamos lo que nos resta: paradoja de lo que nos deja ser, de lo que nos hace.
Besos desde aquí!
He venido tras tu estela de mar, un camino de espuma que dejaste tras de ti.. hoy llueven tus ojos ..
Un abrazo y un beso, tambien si me permites me quedare por aqui.
Darío.
Hola Mar.
Queria ser tu seguidor nº 13, pero veo que consigues seguidores muy rapido, je,je.
Me conformo con ser tu seguidor nº 15. Me gusta tu forma de sentir y transmitir.
Besos.
Y después de los anuncios...
Más que un diluvio fue un tsunami, Onm, pero ya pasó.
Y a tu pregunta:
A fuer de ser sincera, en ese lugar lo tengo a él,... y está en mí como una constante.
Espero haber satisfecho esa curiosidad.
Besos
Hola, Fabia.
Esta vez necesité tirar de una sábana, pero por suerte así es y siempre detrás de la tormenta vuelve a brillar el sol.
Gracias por tus palabras y tu cariño.
Un beso y buen día.
Toni, muchas gracias.
Por leerme, por comentar, por sentir conmigo.
Un saludo para tí.
Precioso mar el tuyo Mar. Gracias por tu calida visita. Me sumergeré en tus mares, ya que intuyo, casi sin verlo, que tiene ese sabor a sal que siempre anhelo. Un fuerte beso.
Así es Leo, tremenda paradoja.
Y así vamos creciendo...
Besos para vos y gracias por tus letras.
Rubén tienes mi permiso de quedarte y hasta de poner los pies sobre la mesa, estás en tu casa, sé muy bienvenido y nos estamos leyendo.
Gracias por seguirme y por sumergirte y por tu beso y el abrazo y...
Jajaja Manuel ¿De verdad querías ser el trece?
Nada supersticioso...
Y a mí me gusta que estés aquí, gracias de veras.
Como te dije llegué al tuyo avanzando de un blog a otro y cuando dí con el tuyo me quedé literalmente enganchada.
Besos
Hola, marea.
Gracias a tí por devolvérmela, intuyo que esto nos va a quedar la mar de salado sí, jajaja
Tu presencia me agrada.
Besos y abrazos.
Me has dejado igual que estaba, Mar. Pero la mía era una pregunta retórica con todas su consecuencias, por lo que ya te agradezco que me regalases esa astilla.
Besos.
Ay Mar, que sensaciones!!! quien no tiene dentro algo así??? te comprendo. Sólo vine a conocerte y a agradecerte la visita. Vulevo, seguro. Abrazo.
Alguien dijo que el corazón tiene razones que la razón no entiende, Onm.
Besos
Así son los sentimientos y los estados de ánimo,... como mareas.
Bienvenida seas Ananda. Muchas gracias a ti por recorrer el trayecto de tu casa a la mía.
Vuelve siempre que quieras y a la hora que quieras, ya tienes una llave.
Otro abrazo para ti.
Contemplamos el mar y nos miramos.
Tal vez aquí solloza,
en esas tablas, un amor, un sueño
que aún el olvido arrostra.
Y miramos el mar, cual si sintiéramos
que un oscuro naufragio nos convoca,
que olas del tiempo y soledad nos lanzan
contra arrecifes de tristeza, contra
mares de llanto sobre los que pasa
No es mía, mar, es de Leopoldo de Luis, y es para ti.
El Navegante
Disculpa El Navegante, acabo de leerte.
Sabes qué pasa? Que como no tengo puesta la opción de moderar los comentarios, no me entero si no vuelvo por aquí, que es lo que me ha pasado hoy...
Gracias, muchas gracias, es precioso.
Besos.
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